ESTE COMENTARIO LO ENVIO MARCELO SANCHEZ QUIEN CON GRAN DEDICACION HA ESCRITO ESTA RESEÑA. GRACIAS MARCELO.

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DEMONS DANCE ALONE LIVE

The Residents, Mousson Theater, 5/3/03

Este ha sido un
gran concierto de los Residents, en el cual presentaron su disco más reciente, Demons Dance Alone (DDA) junto a unos pocos temas viejos. DDA fue lanzado como una celebración de los 30 años de la banda el año pasado. Por lo que pude apreciar en el concierto (donde solo un tema del disco fue dejado de lado), se trata de un retorno más bien exitoso a la vertiente más accesible del grupo, aquella que tuvo su pico en Duck Stab y The Commercial Album.

La musica de los Residents, según el caso, puede incluir desde el pop de los 50s y 60s a la música de vanguardia, y desde algunas músicas étnicas y de películas a las tradiciones anglosajonas del jazz, la música clasica, el rock progresivo, el western, el R&B y el soul. 

La novedad más apreciable en DDA es la incorporación musical a la diversa mezcla residencialde dos vertientes pop mas recientes que mi desconocimiento me lleva a caracterizar de una manera aproximada como: a) un pop maduro tipo Leonard Cohen a veces entremezclado con una influencia francesa adicional; y b) un pop convencional más bien reciente - la influencia no es solo musical sino filosófica como se ve en la obsesión del grupo con los hits, los sellos grandes, la MTV y los premios Grammy (algo que remite al músico entrado en años del Gingerbread Man). Mi apreciación preliminar de estos dos nuevos elementos es que el primero es más tolerable y ha sido asimilado facilmente, dando lugar a canciones más bien menores con excepción del muy buen tema que da nombre al nuevo disco, mientras que el segundo quizás atraerá a una nueva generación de fans, pero no se ha fusionado bien con el resto de la mezcla en las canciones donde aparece prominentemente - me pregunto si el problema no será aquí más bien intrínseco.
En cuanto a la temática y las letras, DDA está lleno de historias mayormente desesperadas y opresivas, narradas en un estilo a veces directo pero más frecuentemente enigmático. El disco se divide en dos partes, la primera incluyendo a su vez tres secciones (Loss, Denial y las obstrusas alegorías de Three Metaphors) y la segunda consistente solo en el tema homónimo. En vivo, dos versiones masculinas y otra femenina del tema Life would be wonderful (una especie de leitmotiv del concierto) incluyeron anécdotas que sirvieron de efectivos contrapuntos a las historias (obviamente del tema, pero acaso más sutilmente de todo el concierto), enfatizando que al cabo estos episodios trágicos nos resultan aún más desgarradores por ser padecidos en privado. (Hay un poema de W.B. Yeats sobre como los grandes maestros pintaban el sufrimiento de esta misma manera).
Pasando a los personajes del concierto, los intrumentistas (un percusionista, un guitarrista y un multiinstrumentista a cargo de teclados, bajo y acordeón - además de una chica a cargo de sonidos pregrabados) dejaron sus habituales smokings y globos oculares, saliendo en cambio con uniformes y máscaras de camuflaje verdoso. A las últimas iban adheridas unas luces. El esperado cantante sureño no vistió de smoking y calavera, sino que llevó un traje de camuflaje bastante elegante, tirando a marrón con gris. Molly llevó un vestido del mismo material, además de unas cuerdas por pelo y énfasis de pechos. Ambos estaban tocados con una especie de turbantes ensamblados en sus máscaras. El escenario estaba atravesado por mallas de cuerdas que pasaban por detras de los instrumentistas en el costado derecho, y bastante adelante en la parte izquierda. Los cantantes paseaban a veces unos faroles que, de lo contrario, colgaban de las ramas mochas de dos troncos de árbol pelados. A las pocas canciones se sumó un diablo que se animó a hacer breves interludios con una trompeta, además de proveer con dos faroles iluminación adicional a los cantantes y hacer unas cuantas piruetas. También uso en una ocasión una máscara de Bush. Hablando de Bush y de turbantes, el folleto de DDA al parecer informa que las canciones fueron mayormente compuestas a poco del ataque a las torres gemelas, mientras la banda hacía una gira por Europa.
Me atrevería a dividir el concierto en cuatro partes, consistentes en un buen comienzo seguido por una parte más bien pop (y en mi opinión la más debil del concierto), una tercera parte muy fuerte que combinó temas nuevos y viejos, más una sección final de temas relativamente menores culminando con el interesante tema homónimo del disco DDA.
El concierto empezó con una introducción instrumental de corte asiático que acabó con una especie de explosión o tormenta. La tematica asiática fue tratada de una manera digamos culta habitual en el grupo (recordemos la versión coplanesca del western en el Bukaroo Blues). Luego vino Betty's Body, una muy buena canción sobre un hijo reprimido por su madre, seguido por Mickey Macaroni, un pop muy rígido sobre una chica hospitalizada - personificada por Molly - y quizás su amigo imaginario. Esta primera fase del concierto terminó con el gran Wolverines, que aborda una compleja interacción animal-humana donde quizás podría leerse una referencia a las consecuencias del ataque a las torres gemelas. En la canción, ante la indiferencia de forasteros, "fuimos a matar" unos glotones hembra (un animal ártico del tamaño de un zorro grande) que tratan de ocultar a sus crías. Los gritos de estas últimas atraen a los hijos de los forasteros, cuyos dedos acaban por lastimar.
La segunda parte tuvo primacía del elemento pop reciente (mejor cuando se volcó al lado coheniano-francés que cuando primó el bubblegum más convencional), puntuado a veces por arrebatos progresivos. Fue lanzada por Life would be wonderful (versión de DDA), que se vuelve en el concierto una especie de leitmotiv. Es un tema languido y pegadizo, en un estilo bien directo, sobre un hombre que añora cosas muy simples que ha perdido. La versión en vivo fue humanizada aún más por la historia narrada por el cantante sobre un perro al que solía llamar silbando cada mañana. Siguieron la extraña historia familiar de Caring, la mujer que decide dejar a su indiferente pareja en The weatherman, el complejo engaño de My brother Paul (el tema más agradable de todo este lote), la mujer que se venga de su pareja quemándole el auto en The car thief, para concluir con una version femenina de Life would be wonderful.
La mejor parte del concierto comenzó con el instrumental Baja, que combinó arremetidas frenéticas con la levedad lounge del xilofón (programático, si se quiere, en referencia a la vida en la costa de Baja California ). A continuación escuchamos tres temas viejos: el western From the plains to Mexico, no precisamente un gran favorito, pero entregado sin fisura; el gran Golden Goat, musicalmente perfecto (con su solo de guitarra y un extraño pasaje anticlimático de xilofon) pero perdiendo bastante en la interpretación de Molly; y The shoe salesman, cuyo ritmo espasmódico me trajo a la memoria la última gira Icky Flix por dos temas entonces incluidos (The singing larvae, tambien de Renaldo & the Loaf, y Picnic boy). Tras una corta referencia musical al leitmotiv, vino Bookkeeper's daughter, otra de las alegorías de DDA, sobre un hombre que recibe un repentino y breve ataque de abejas, del tipo que los nortemericanos estuvieron esperando venir de Africa hace un tiempo - algo así como un símbolo del temor.
La cuarta y última parte estuvo mayormente compuesta de temas menores. Honey bear y Ghost child son dos temas depresivos sobre las añoranzas de un policía desempleado y la soledad de una niña, respectivamente, a los que sucedieron el inedito Vampire song, una nueva version de Life would be wonderful y el pop convencional de Neediness. Esta versión de Life would be wonderful incluyó referencias a lo tentador de la industria musical y a las mas o menos secretas intenciones de EEUU detrás de la guerra de Iraq . Además, en esta versión el cantante intercaló una anécdota sobre su supuesto encuentro reciente con James Brown, en el que el primero le habría recordado - ante la mueca de sorpresa de su interlocutor - un encuentro anterior tras un concierto de Brown en Luisiana del Sur en 1965. El concierto terminó en una nota alta con la misteriosa historia de degradación personal de DDA, quizás el tema con contenido pop dominante más logrado del nuevo disco.
En suma, creo que este fue un gran concierto de los Residents con versiones muy intensas de los temas del nuevo disco, el cual apareció algo irregular reuniendo la mejor música del grupo en más de una década (interpretada en vivo en pie de igualdad con gemas de otros tiempos) junto a temas menos felices en un nuevo estilo pop quizás en gestación.

 

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