El concierto de
Chrome
que vi
fue en el Great American Music Hall, San Francisco, el viernes 24 de
abril de 1998. Por un mes Chrome había estado de gira por
diversas ciudades de Estados Unidos, un total de 20 conciertos. El
concierto de San Francisco era el último y se lo esperaba como
algo especial. Por cierto, el teatro elegido fue fundado a principios
de siglo como un restaurante-burdel de estilo francés y en los
años treinta fue donde se impuso una stripper de moda. La
decoración en madera dorada del interior del teatro delataba su
propósito original. Un lugar bastante apropiado para el sonido
clásico de Chrome, que tuvo su bautismo como música para
espectáculos de sexo en vivo.

Como era de esperarse, el teatro se llenó. Buena parte de la
gente más desaforada que se desplazaba cerca del escenario eran
cercanos a la banda, pero la euforia debe haber contagiado a todos los
presentes. Previo al concierto, era común escuchar comentarios
del tipo "esperé tantos años para verlos", esa misma
gente se pondría a aullar poco después.
Sobre un fondo de música programada apareció en escena
Helios Creed acompañado de otro guitarrista, un bajista, un
tecladista y un baterista, todos con como impermeables, anteojos
negros, botas negras y sombreros de ala. De la formación de la
época de oro (1977-82), el dúo entre Creed y Damon Edge
secundado por los hermanos Stench en la sección rítmica,
solo el primero fue de la partida. Esto si bien los Stench tocan con
Creed en los discos de Chrome posteriores a la muerte de Edge.
El concierto arrancó con el primer simple del grupo, New Age, y
en lo sucesivo la intensidad de la música fue algo
increíble. El repertorio se concentró en la época
de oro, estando representadas todas las producciones de aquel entonces:
Alien Soundtracks (tocaron Chromosome Damage), Half Machine Lip Moves
(TV as Eyes, March of the Chrome Police (A Cold Clamey Bombing),
Abstract Nympho), Subterranean Modern (Meet You in the Subway), Read
Only Memory (fragmento), Red Exposure (New Age, Static Gravity),
Inworlds (In a Dream), Third from the Sun (Third from the Sun,
Armaggedon, Firebomb), The Chronicles I & II (The Beacons and The
Tribes). Todas las grandes creaciones clásicas, excepto Blood on
the Moon. ¿Porqué dejaron afuera a esta obra maestra?
La primera media hora del concierto incluyó versiones muy
emocionantes de New Age, TV as Eyes, March of the Chrome Poilce (A Cold
Clamey Bombing), Third from the Sun y Meet You in the Subway.
Intercaladas, aparecieron versiones no tan inspiradas de The Cronicles
of the Beacons y un fragmento de Read Only Memory.
A esto siguió un pozo musical de unos quince minutos, con
versiones muy trilladas de Armageddon y Static Gravity, seguidas de
Chili Con Carnage (del reciente álbum Retro Transmission).
Lo más contundente del concierto fue, sin duda, el bloque final
de cinco clásicos: In a Dream (que paradójicamente vino a
sacarnos del sueño), Abstract Nympho, Chromosome Damage y
Firebomb, seguido por el primer bis: The Chronicles of the Tribes. El
cierre estuvo a cargo de Dragon Slayer (del reciente Tidal Forces).
Por lo general, la interpretación musical fue una entrega
apasionada que hizo justicia a un material de notable calidad. La
música mostró una agresividad contundente. Aún
cuando se mantuvieran fieles a su obsesión por el procesamiento
del sonido (tratamiento de la voz, distorsión de la guitarra,
cintas de TV), las notas dominantes fueron una crudeza y una
desesperación canalizadas en columnas de ruido. Como es usual en
Chrome, las canciones se sucedieron unas a otras pegadas en una
secuencia ininterrumpida de delirios. Presa fácil, los fans
respondieron sacudiéndose en remolinos que parecían
ceder, dándole apariencia física, a los caprichos de la
música.

Es imposible evitar una comparación entre este concierto y el
sonido original de Chrome, más de quince años
atrás. El estilo musical del concierto priorizó el
elemento agresivo y crudo que siempre fue una parte del grupo. El sello
Chrome fue la perfecta y novedosa amalgama del anterior componente
agresivo con un costado ciberespacial. Esta mezcla para cuyas
proporciones no hay receta alguna, requería el uso de una
imaginación potente y de una gran versatilidad. En ausencia de
tal perfecto dominio de la polaridad "kraut-punk" del Chrome
clásico, se corre el peligro de caer en producciones de calidad
inferior. Por algunos momentos, el concierto cayó en esas
lagunas de rock algo trillado y avejentado. En esos momentos, resultaba
claro que la magia de otras épocas se había perdido. (Y
no se trata solo de que una cosa es Chrome en estudio y otra en vivo,
como nos enseña el concierto en Bolonia, Italia, de 1981). Pero
solo fueron algunos momentos... Durante largos pasajes, y aun cojeando
de su pata más imaginativa y etérea, Creed y sus amigos
nos llevaron a regiones de una inmensa e indescriptible belleza.
Y a juzgar por sus mejores momentos, éste ha sido un concierto
de notables características, un viaje a un mundo desconocido
más que una serie de canciones queridas que uno se dio el gusto
de ver "en vivo". Un concierto en cuyos paisajes majestuosos uno puede
caminar, detenerse a descansar y mirar el infinito.
Que sigas muy bien. Marcelo.
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