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AGRADEZCO A MARCELO PABLO SANCHEZ ESTE NUEVO RELATO Y COMENTARIO DE UN CONCIERTO DE ESTAS BANDAS QUE NOS GUSTAN TANTO. |
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El concierto (algo
más de una
hora) es uno de esos que será difícil olvidar. Fué el 29 de Febrero
de 2007 en un teatro moderno, el Apolo, en una zona de Barcelona que se define mejor por lo que no es: no está
lejos del mar, no está lejos de la colina de Montjuic y no está lejos de
las últimas ramificaciones del Raval. Por largo tiempo, la parte
instrumental se mantuvo alejada de referencias “concretas”. Fue muy
buena música electrónica más o menos convencional, en particular no
“ruido blanco” sino estructuras dinámicas con componentes claramente
discernibles moviéndose a distintas velocidades. Claro, con el habitual
costado industrial que distingue bandas como estas de sus contrapartes
de conservatorio. Solo hacia la segunda mitad aparecieron muchos sonidos
“encontrados” y muestras vocales. Estos “ruidos” fueron
distribuidos con cuidado. Así se entiende que un acople suscitó en Colin
Potter algo que pareció una mirada de resentimiento en direccion a Andrew Liles. Ejemplos
de recientes conciertos de N.W.W. en youtube me eximen de entrar en mayores
detalles musicales. Demás está decirlo, dado el
aporte de tantos músicos la ejecución fue de una interesante
complejidad, dando la apariencia de estar sostenido por Colin
Potter y Andrew
Liles: al
menos estos parecian no poder darse el lujo de mayores distracciones.
Aunque Andrew
Liles sobre el final sacudió la mesa con un sonoro golpe de cadenas
que segundos antes llevaba puestas alrededor del cuello. Me atrevería a decir que esta
fue música industrial en el mejor sentido de la palabra. Claro que, en
vez de poner zumbidos, oscilaciones y ritmos mecanizados como eje, diría
que todo giró alrededor de un concepto electrónico de vieja cepa (tipo
60s). El resultado podría haber sido retrógrado pero a mi me pareció muy
fresco. La primera incursión vocal de
David Tibet ensambló perfectamente en este
contexto. Personalmente, hubiera preferido tener a mano un filtro contra
el elemento oscuro y místico de esos coros femeninos. La segunda mitad no estuvo, para
mi gusto, a la altura de los acontecimientos (por lo visto, N.W.W. hace
solo unos tres meses que sale de gira tras 20 años de ostracismo). La rígida parte cantada de
Matt Waldron sobre percusión previsible no aportó gran
cosa. El uso de sonidos encontrados me parece una técnica potencialmente
útil, y ha sido usada magistralmente en muchas ocasiones. Aquí fue
empleado para dar textura a un estilo de otra forma convencional, sin
que para mi se integrara de una forma reveladora. Lo cual me lleva a la
observación de que la yuxtaposición de elementos contrastantes como técnica compositiva no ha sido la fuente de los logros memorables de las
vanguardias, los que han salido mas bien de esfuerzos de síntesis. Hacia
el final del concierto, una larga y ortodoxa parte kraut trajo a
David Tibet por
vez segunda al escenario, aunque con menos fortuna que la primera
vuelta. Admiro a los artistas kraut, y los considero una fuente
inagotable de sensaciones únicas. Pero una reedición sin mayor
tratamiento de este estilo – como en verdad, de cualquier otro –
queda atrapada tiempo atrás. Ejemplos de una magnífica simbiosis creadora los hubo de sobra en este concierto de N.W.W., sobre todo en la primera mitad. Estos músicos han mamado en las corrientes centrales de la música electrónica, ya se trate de sus vertientes académica o industrial. Esperemos que la próxima etapa de este maduro proyecto no se demore demasiado. RESEÑA WHITEHOUSE LIVE NOV 2003 RESEÑA THROBBING GRISTLE LIVE 2005/6
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