AGRADEZCO A MARCELO PABLO SANCHEZ ESTE NUEVO RELATO Y COMENTARIO DE UN CONCIERTO DE ESTAS BANDAS QUE NOS GUSTAN TANTO.

 

 

El concierto (algo más de una hora) es uno de esos que será difícil olvidar. Fué el 29 de Febrero de 2007 en un teatro moderno, el Apolo, en una zona de Barcelona que se define mejor por lo que no es: no está lejos del mar, no está lejos de la colina de Montjuic y no está lejos de las últimas ramificaciones del Raval. 
Al llegar veo una mesa alargada repleta de equipos, me imagino que la papa será la música. A decir verdad, lo de
NURSE WITH WOUND fue fantástico en lo musical y mejor que el típico concierto electrónico en materia visual. 
Cuento a Steven Stapleton, David Tibet (canta en un par de ocasiones), Colin Potter, Andrew Liles, Matt Waldron y un par de chicas (lamento no recordar sus nombres). David Tibet fue en sus dos apariciones el hombre de adelante; su primera actuación fue relativamente temprana, viéndosele inquieto mientras lanzaba su urgente retahila con una voz aflautada que se aguzaba al ser sostenida. Esto en un duelo con coros femeninos pregrabados de naturaleza oscura y mística, los cuales tuvieron muchísima cabida toda la primera mitad del concierto. Semejante duelo culminó en un pandemonio caótico dominado por voces girando sin sentido – evocador de un aquelarre, en todo caso capaz de meterle a uno terror en el contexto adecuado. 
Otro efecto visual fue el largo video enteramente ralentizado donde, en la parte superior, una chica se saca una máscara oscura revelando su aspecto oriental; después de eso, se echa a bailar sacudiendo su cuerpo vestido de blanco y una capelina del mismo color. En la parte inferior, también lento, pero no vestido, un grupo variable (y muchas veces simétrico) de contorsionistas adopta las más variadas posiciones.

Por largo tiempo, la parte instrumental se mantuvo alejada de referencias “concretas”. Fue muy buena música electrónica más o menos convencional, en particular no “ruido blanco” sino estructuras dinámicas con componentes claramente discernibles moviéndose a distintas velocidades. Claro, con el habitual costado industrial que distingue bandas como estas de sus contrapartes de conservatorio. Solo hacia la segunda mitad aparecieron muchos sonidos “encontrados” y muestras vocales. Estos “ruidos” fueron distribuidos con cuidado. Así se entiende que un acople suscitó en Colin Potter algo que pareció una mirada de resentimiento en direccion a Andrew Liles. Ejemplos de recientes conciertos de N.W.W. en youtube me eximen de entrar en mayores detalles musicales.

Demás está decirlo, dado el aporte de tantos músicos la ejecución fue de una interesante complejidad, dando la apariencia de estar sostenido por Colin Potter y Andrew Liles: al menos estos parecian no poder darse el lujo de mayores distracciones. Aunque Andrew Liles sobre el final sacudió la mesa con un sonoro golpe de cadenas que segundos antes llevaba puestas alrededor del cuello. 
A Steven Stapleton se le veía mas bien distendido, concentrado buena parte del show en pasar un arco perpendicularmente a un instrumento que, desde donde estaba, parecía tener una sola cuerda; estaba puesto sobre su parte de la mesa.  En otro momento, su colaboración requirió extremar la atención, a juzgar por el uso de auriculares. 
Matt Waldron alternó actividades muy distintas, sin que ninguna lógica pudiera deducirse de ellas. En una ocasión se lo vió percutir un diminuto rulo de metal. Tocó el bajo y se divirtió con una especie de molinete. Y también con un bucle iluminado de rojo que caracoleaba con cierta dificultad. Otra vuelta se pone esta máscara industrial conectada a un tubo. (No me preguntés que sonido atribuirle a cada una de las dos últimas acciones. El uso de la máscara fue si suficiente para llamar la atención de Colin Potter, quién quizás pensó que este era un dislate más memorable que los demás).
Finalmente, en un estilo rígido más cantado que recitado, endulzado con algunas frases en falsete, hilvano un mensaje. En un concierto sofisticado como este, su referencia a "mi nena trabaja duro todo el día" me trajo a la mente el mundo exterior, cuyas actividades transcurren de una forma muy distinta a este concierto. Desde ya, el concierto no se sostiene por sí solo, ha de tener algún vínculo más o menos profundo con nuestras vidas cotidianas.

Me atrevería a decir que esta fue música industrial en el mejor sentido de la palabra. Claro que, en vez de poner zumbidos, oscilaciones y ritmos mecanizados como eje, diría que todo giró alrededor de un concepto electrónico de vieja cepa (tipo 60s). El resultado podría haber sido retrógrado pero a mi me pareció muy fresco. La primera incursión vocal de David Tibet ensambló perfectamente en este contexto. Personalmente, hubiera preferido tener a mano un filtro contra el elemento oscuro y místico de esos coros femeninos.

La segunda mitad no estuvo, para mi gusto, a la altura de los acontecimientos (por lo visto, N.W.W. hace solo unos tres meses que sale de gira tras 20 años de ostracismo). La rígida parte cantada de Matt Waldron sobre percusión previsible no aportó gran cosa. El uso de sonidos encontrados me parece una técnica potencialmente útil, y ha sido usada magistralmente en muchas ocasiones. Aquí fue empleado para dar textura a un estilo de otra forma convencional, sin que para mi se integrara de una forma reveladora. Lo cual me lleva a la observación de que la yuxtaposición de elementos contrastantes como técnica compositiva no ha sido la fuente de los logros memorables de las vanguardias, los que han salido mas bien de esfuerzos de síntesis. Hacia el final del concierto, una larga y ortodoxa parte kraut trajo a David Tibet por vez segunda al escenario, aunque con menos fortuna que la primera vuelta. Admiro a los artistas kraut, y los considero una fuente inagotable de sensaciones únicas. Pero una reedición sin mayor tratamiento de este estilo – como en verdad, de cualquier otro – queda atrapada tiempo atrás.

Ejemplos de una magnífica simbiosis creadora los hubo de sobra en este concierto de N.W.W., sobre todo en la primera mitad. Estos músicos han mamado en las corrientes centrales de la música electrónica, ya se trate de sus vertientes académica o industrial. Esperemos que la próxima etapa de este maduro proyecto no se demore demasiado.

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