LA NUEVA ESPIRITUALIDAD VIRTUAL

LA SUPREMA VACUIDAD O EXTASIS DE DATOS INUTILES


La gran mayoría de este texto está extractada del artículo "La nueva espiritualidad virtual" de Nicolás Casullo, no es el artículo completo, aparecido en "Pensamiento de los confines" N 6, que es más extenso y profundo y abarca tópicos que yo omití a los efectos de esta extracción subjetiva.

Recuerdo que cuando era chico a veces prendía el televisor temprano y aun no había iniciado la programación del día, entonces aparecía lo que llamaban "la señal de ajuste", que era una espacie de imagen estática casi siempre en forma de cruz que tenía círculos concéntricos y pequeños números en la superficie con distintos tonos de blancos y grises (tv blanco y negro en ese tiempo).
En aquella época me preguntaba qué era lo que ajustaba esa "señal de ajuste" dado que nada ajustaba en el aparato de tv, creía yo, pero quizás sí en quién lo estaba mirando, entonces atendía a cualquier cambio que mirando esa "señal de ajuste" pudiera detectar en mi. Cosas y juegos de infante que me divertían y recreaban mi imaginación y me hacían entrever métodos para que la gente prefiriera un canal a otro o quizás que gustaran más de una gaseosa que otra e infinidad de pujas tendientes a lograr la preferencia de la gente, todo esto a través de las ondas electromagnéticas que se desprendían de la fijación de la atención en aquellas "señales de ajuste".

Mi imaginación de aquellos años estaba fuertemente influida por las películas "clase B" que tanto me gustaban donde había científicos que con ingenios mecánicos extravagantes procuraban la dominación de su prójimo y del mundo.
Algunas décadas pasaron y otras -muchas- mentes desquiciadas hoy ocupan los lugares mas altos en la política mundial y sus intereses ya no son tan modestos sino que son internacionales y corporativos y se extienden a gran parte del planeta con intención de abarcarlo en su totalidad.
Lógicamente una tarea tan colosal requiere de instrumentos poderosos y de gran alcance, de un alcance ilimitado.
Las clases dominantes siempre han contado con la fuerza de coerción para lograr sus objetivos, en tiempos democráticos la aplicación de estas fuerzas se vuelve dificultosa de justificar a los ojos de la opinión pública y por eso era necesario el desarrollo de herramientas más sutiles de sujeción y adoctrinamiento.
Aquí entran los medios de comunicación como instrumento fundamental de "ajuste" de los receptores de tanta información.

Los medios difunden "la nueva forma mundo" y van moldeando una nueva subjetividad que está ligada a la licuación de los significados, o sea plantea una modalidad de relatar en que lo único que está ausente en ese relato es la historia, las memorias que lo unían a un significado, que ligaban los presentes con los pasados, que nos daban una medida de lo humano. Eso no está más, inundados de una cantidad -y calidad tal- de información solo podemos sacar nuestras narices fuera de la vorágine no para reflexionar sino para respirar lo suficiente para seguir solo ¿vivos? y sumergidos consumiendo lo que se nos prepara muy diligentemente.

........................................................................................................ El Topo

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Es evidente la pauperización del campo reflexivo occidental y nacional, Georg Steiner diferenciaba entre un sujeto de la memoria y del apasionamiento de las ideas en Europa y una USA defensora del bingo como molde finalmente victorioso que concluyó realizando lo humano en la tierra.
Dice Debray "en esta época la información ocupa el lugar del conocimiento y la imagen el lugar del análisis", refiriéndose a la imposibilidad de retomar una identidad que regrese el tiempo, la herencia, y la crítica política: "ese lugar que hoy ocupa la CNN".

Lo que hoy estamos viviendo es la norteamericanización como dato cumplido, riesgosamente alojada en sensibilidades estetizantes, como contrapartida a un mundo extraviado.
La norteamericanización es mucho mas que el éxito de los Mc Donald o el fin de la bipolaridad o la caída del muro. No se puede dudar del papel político y militar de USA en la escena mundial, tampoco que el estilo de vida USA se incorporó en cantidad de paises.
Por el film-noticiero sabemos más como aman lo adolescentes en Oklahoma o como son las secundarias en California que las minucias culturales de una secundaria en Burzaco.
La norteamercanización mas que a la cultura de un país (USA) que expande en el mercado sus estilos vitales, refiere a una subjetividad constituida sobre un fondo del mundo que hoy es sobre todo narración audiovisual de masas con sus repertorios: ya sea que hable desde o sobre Texas, o que informe desde o sobre Venado Tuerto.
La norteamericanización de occidente sería la emergencia de una subjetividad dinámica, intelectulizadora de las nuevas circunstancias donde ya se carece "del mundo", pero no de los relatos informacionales que jornada tras jornada lo construyen con tecnologías, retóricas y morales.

Un dispositivo más de lo que ciega La sensación de desguarnecimento de la inteligencia, tiene que ver con una mentalidad acorde a la globalización, instituida en la suprema lógica que supuran los "hechos". Estos hechos acontecen tecnoplanetariamente desde poderosas coberturas informacionales, desde redimensionamientos culturales de una vasta realidad llevada a géneros narrativos. Desde celebradas cosméticas políticas "renovadoras" que un mismo gesto "despinochetizan y otanizan" al mundo. También desde apoyaturas académicas ceñidas a simplemente a puntualizar "lo que todavía está mal" en los casilleros pobreza, marginación, discriminación, uso de las nuevas tecnologías y anacronismo de universidades aún críticas y "des-profesionalizantes". Neomentalidad en definitiva, portada por un neotipo intelectual que nos circunda y que podemos ver dándonos las noticias, hablando en un programa deportivo, siendo consultado en un programa político como referente de cualquier lado del espectro ideológico, siempre asociado al nuevo "club democrático universal". Sin dudas estamos viviendo la acabada hechura cultural de un tiempo que va borrando las experiencias tan genuinas como heterogéneas (tan "imperdonables" como descentradas de los status quo) provenientes de una vieja relación con el mundo inmediato y mediato. Experiencias que si significaban algo, era por contener mal o bien nuestra pertenencia a algún trazo vital sobre el transcurso y descenlace de las cosas.
Se disuelve las sedes existenciales de aprehensión individual o colectiva en la uniformidad portentosa que hace "todo" presente desde un prisma difusor que "nos mantiene en el mundo", para ya no abrirlo a otro contacto compaginador de fondo.

La instantaneidad y la hiperrealidad de las imágenes, de cuerpos, gestos, y voces que "nos traen lo real" únicamente tiene lugar en el lugar vaciado de otra práctica, que hoy la ocupa el estar siempre como receptáculos de información.

Este modo o "criatura" tiene sus operatorias, los más edulcorantes nos hablan de presente emplazado sobre la diversidad, sobre plurimundos de sensibilidades, sobre nuevas conciencias democratizadas, y otros metadiscursos que fundan esta criatura cultural surgida de los pantanos de las tecnologías comunicacionales mundializadas.
La "diversidad" de voces actorales es un travestismo de lo homogeneizado.

Criatura que parodia la edad intelectual del espíritu masificado, colgada de un mundo que simula haber desaparecido del mundo, para concentrase ahora en las ficciones de sí mismo. Las alternativas para examinar dicho mundo parten de una publicitada "riqueza de opciones", en tanto pactemos - igual que frente al televisor de 80 o mas canales- con la mismidad de toda su oferta de uso: superficie colorida donde la exuberancia de programas es en realidad un único paquete digestivo. La sustracción del mundo, su eterearización vía diversidad de cadenas mediatizadoras, donde el mundo se transforma en estéticas de relato, en relato estético, es el soporte decisivo de alimentación de este nuevo sujeto receptor.
La historia actual ha devenido fundamentalmente pacto estético de las representaciones de sus procesos. Pacto que nos inscribe básicamente en sus formas. Que transforma al receptor en "alma bella" pero ahora ya no desde el libro, la galería de arte, o la sala cinematográfica, sino como experiencia transmutada del "vivir" telemáticamente las oscuras jornadas de la vida.
Las comprensiones se aplanan a la medida de la patina de la pantalla y sus imágenes noticiosas, clichés y tópicas: con la fuerza de su veracidad. Imágenes que nos instalan ya no en el relato sobre, sino en el relato. Similar a las persecuciones de autos, amenazantes garajes vacíos y patrullas policiales que arriban al unísono, con que lo fílmico estadounidense reduce el mundo en atención a las leyes del género: un contar que nos cuenta de antemano lo previsto y buscado.

Las imágenes que nos esperan están trazadas antes de las imágenes. El género es sobe todo una técnica narrativa que expropia el mundo a su credo y semejanza. Las muchas opciones de comunicación son un relato en sí que se desliza por decenas de canales de "un" servicio de canales: servicio que incluye en horarios sucesivos una cruda película serie b sobre una toma violenta de escuela en Arkanas, seguida de un largo noticiero de la CNN sobre una masacre de una escuela en Colorado.
En Ambas el tema de la violencia tiene un único guionista que nos permite "entenderla" desde el horror, la espectacularidad, el suspenso. Se hace socialmente significativa si respeta las pautas de una trama relatora si es enunciada "con los mismos personajes" en una y otra instancia.
Un modo de narrar que lleva una historia invisible a los ojos, a un efecto de visibilidad máxima, donde es la historia lo que se vuelve invisible. Hay una exclusión premeditada de cualquier pensar relatante, ausencia de los clásicos mundos intelectuales o ismos políticos alternativos.

El sujeto masa media max-plus va siendo producido a ráfagas de suscripciones para "las mejores ideologías" del mercado. A medida que engorda su tarjetero - con pago cerebral automático- participa de una extraña comarca donde los botones del comando le fijan el menú de sus canales favoritos: "filosofía", "mujeres gordas", "política nativa", "terroristas en acción", "polémicas teológicas", "guerras nocturnas", "pobres absolutos", "pensadores", "empresarios salvadores de la humanidad", "ofensivas morales de cazabombarderos", "globalidad", "aushwitz", "adolescentes asesinos", "matanzas de niños", "los nuevos hitler del mes", "agonía de drogadictos", "biografía cultural de la semana anterior de occidente".
El sujeto es cliente "turista" del mundo. Ha fijado una relación de distancia, compra y uso sublimado del mismo, donde el horror, lo bucólico lejano, el film, los bestiarios del planeta, el noticiero y el show de debates de ideas son "imágenes" que ya no pueden regresar mas que a sí mismas. El entrar y salir "de lo real", el ingresar o abandonar "lo irreal" (más allá de la conciencia del cliente de distinguir todavía entre un noticiero y una película) es hoy una disponibilidad sensitiva de dicho sujeto a absorverlo todo en un continuum sin brechas. El cliente del mundo ya no persigue un programa determinado, ninguna casa enunciativa, sino el relato en sí de tal experiencia virtual desprendida de las tierras de la tierra. El mundo pasa cada vez más a no tener perspectiva ni memoria. La composición de las cosas, de los temas, de los conflictos nacionales y mundiales, acotados o generales, no puede soslayar esta lógica, este soporte o sustento tecnológico que "culturaliza" como neobarbarie a la cultura. Que le impide al mundo cualquier regreso a cierto silencio, a cierta distancia a cierta orfandad explicativa o momentánea impotencia en cuanto a "revelarlo". Soporte o lenguaje mediatico -desplegado a todas las escrituras- que reduce los cúmulos vitales heterogéneos. Soporte emisor que embota las lenguas políticas, sociales, reflexivas, periodísticas, culturales y teóricas, religiosas y económicas, ficcionales y contestatarias, reciclándolas en una única matriz sin señas de comarca alguna para su posibilidad de éxito lingüístico: para su "llegada". Lo que sucede, sucede únicamente en la abstracción simbólica de ese producto cultural que obliga: ese envase tipo que realiza la realidad. Que la pseudoespiritualiza con su carga mítica invasora de todos los campos de significación. La "diversidad" de voces actorales es un recurrente travestismo de lo homogeneizado. El deslizamiento hacia ese "único canal" adelgaza la temporalidad histórica de cosas y hechos. El deslizamiento hacia el Canal y sus géneros delinea un texto de herencia indescirnible: es solo espacio informativo atemporal para las clases sociales clientes.
Un armado estético orientador.
El deslizamiento al "canal" borra las lenguas dispares que permitían una especificidad indagadora otra: un contrapelo lingüístico enunciativo a lo homogeneizante. Las políticas hollywodenses sobre terrorismo globalizado, la cotizada ficcionalizacion de los submundos del planeta, la expansión del turismo televidente educativo, como así también canales de cultura y documentales de masas subvencionadas por organismos internacionales de la misericordia, delinean y reglan un superabundante formalismo de tópicos, de lugares comunes, de imágenes "al desnudo" como plástica de la congoja y el paisajismo tétrico: pobladores casi disléxicos, niños monstruificados, viejos sin dientes, miseria de los detalles, calles viejas, bombas estalladas.
Podría decirse "viaje a los residuos del mundo estacionado". Estética que los noticieros cotidianos, informativos especiales y corresponsales hacen reingresar en pantalla en respetuosa performace de dicho género, en la "cobertura de realidad" del enviado, para hacer presente no tanto conflictos del mundo, sino qué macabra realidad, anacronismo histórico o tirano demodé todavía gestan conflictos en el mundo.

Un dispositivo más de lo que ciega
Esta desaparición del mundo en el Gran Relato genérico masivo edifica el lenguaje político, periodístico e investigativo de tratamiento de realidades vaciadas. En el nuevo lenguaje dinámico progresista las sociedades pierden su historia junto con las palabras que las designaban, semejante a como los lugares, peligros y dilemas se volatilizan a escala planeta en los léxicos de los géneros de masas mundializados. Conceptos como estado, izquierda, clase, sindicalismo, economía social "capitalismo con rostro humano", se esfuman como representación y biografía de los problemas, para ser remplazados por la cifra sin santo y seña de "flexibilidad de mercado" que todo lo contiene al no contener ningún rasgo.

La eficacia técnico narrativa del género ha licuado las tramas.
La política progresista en el neolenguaje del frepaso (en Argentina) habla hoy de "voto útil" o "voto inútil" como forma de arrasar con toda lectura social de ideas, identidades, memorias, alternativas, fisonomías.

La mediación política, bajo horma de massmedia, busca la producción de una subjetividad bella. Alivianada de antecedentes. Mágicamente puesta en el bien. Civilizatoriamente "sentimentalizada". Una subjetividad psicológicamente desvinculada de los latrocínios de la historia, vía noticia, programas "de ideas", comisiones supranacionales de burócratas de la cultura, organismos tecnocráticos misioneros, y una galería fashion de jóvenes socialdemócratas arribados a gobierno. Subjetividad-platea, millonariamente desclasada y reconfigurada como inmenso lumpen espectador, constituyéndose en tanto espiritualidad de avanzada virtual: siempre "afuera" de cada una de las crónicas que pasan.
Espiritualidad de avanzada virtual que funda un postiempo de la conciencia. Ese que sería el tiempo mítico de una conciencia "plena en actuación de valores". Conciencia que compra el aliciente de exculpación por los recursos expuestos por la historia. Deudora no de conflictos pasados y presentes sino con una alta sensibilidad cultural para re-experimentarlos como novedad grandilocuente de mercado apartir de las secuencias y operatorias que hagan falta. Operatorias donde se hermanan como nunca antes, el dato más próximo y noticieramente más rentable de violencia social sin otra habla que su escenificación mediática y a la par la prueba diaria de su disolvencia o inahallabilidad de políticas intervinientes - máximas o mínimas- que actúen la posibilidad de otra vida social que "esta": que retengan un cierto compromiso con los olvidados, con ese cada vez más ancho lodazal de la historia. Una cotidanidad donde coexistan las ideologías de antiguos ideales "humanísticos", "existenciales", "políticos" (que al menos obligaban a la crucial medida de lo humano para entender las cosas) junto con la experiencia de la extinción extrema de dicha medida en el operar efectivo de una época.
Esta espiritualidad de avanzada virtual en el actual modo de vida capitalista activa la desvinculación de la memoria de las cosas para hacer de la historia un presente siempre ajeno al pensar.
Frente a los latidos de lo actuado por el presente, queda entonces como resultante una inversión categórica del asombro filosófico. Aquel comprender que reabría de manera imperiosa las significaciones posibles es suplantado por el "asombro" del progresista situado en las antípodas: ya irreparablemente tardío, exonerante. No un asombro del pensar que según Walter Benjamin "inicia un conocimiento desde la experiencia de cada signo catastrófico, sino por el contrario un asombro idiota, postrero, que cierra el conocimiento. Que en el cómo es posible que las cosas sucedieran, confirma haber sido un dispositivo más de lo que ciega.


.................................................................................... Nicolás Casullo.


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EPISODIO SIN TERMINAR TODAVÍA. TODO TIENE UN

FINAL, QUIZÁS SEA ESTE Y AÚN NO LO SEPA.
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